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Quienes somos

1.IDENTIDAD: ¿Quiénes somos?
Nuestras raíces:  Alberta Giménez, una  mujer que  creyó  en  la  capacidad transformadora de la educación y dignificó a la mujer a través de ella.
Nuestro presente: Somos  Iglesia,  somos Pureza de  María: una  escuela católica, que  encuentra su verdadera justificación en  la misión  misma de  la Iglesia: evangelizar, a través de  la educación, para transformar el corazón y renovar la humanidad.
Desde esta  perspectiva, intentamos  conseguir los fines  que  pretende  toda la educación, definiendo nuestra misión y visión, subrayando ciertos valores y eligiendo una determinada pedagogía y organización.


2.MISIÓN: ¿Para qué existimos?
La educación integral de la persona de acuerdo con una concepción cristiana del ser humano, de la vida y del mundo, según el estilo de Alberta Giménez.
Para ello:
  • Ofrecemos una formación abierta a la trascendencia, cimentada en Cristo y los valores del Evangelio, según las orientaciones de la Iglesia católica, presentando a María como modelo y promoviendo la síntesis entre fe, cultura y vida.
  • Educamos en la pureza entendida como vivir en la verdad, en la autenticidad y en la honradez.
  • Fomentamos un clima  de familia que  favorece la convivencia y la integración entre todos los miembros de la Comunidad Educativa.
  • Promovemos el afán de superación como medio para colaborar mejor en la construcción de una sociedad justa  y fraterna.
  • Desarrollamos  una  pedagogía preventiva que  prepare a  los  alumnos para  tomar decisiones positivas para  sí mismos  y para  los demás y la pedagogía activa que fomenta la iniciativa, la creatividad y la búsqueda de la verdad.
3.VISIÓN: ¿Hacia dónde queremos caminar?
Conscientes de  que  “la educación no  es  obra  de  un  día,  sino  el  resultado de  la  acción  ejercitada por  mucho tiempo continua  y  constantemente (Madre  Alberta)”, con  la  ilusión  de  mantener viva  nuestra Misión  y de satisfacer  plenamente a  todos los  miembros de  la  Comunidad Educativa, establecemos nuestro reto  de futuro concentrándonos en:
  • Ofrecer siempre una  educación de  vanguardia; que  aúne eficazmente la innovación con la tradición, que  promueva sistemáticamente la síntesis entre fe, cultura y vida y que garantice la atención individual a todos los alumnos para lograr su integración y su crecimiento como personas. De este  modo, nuestros alumnos desarrollarán las fortalezas más  apropiadas para hacer frente a los retos cambiantes de la sociedad.
  • Alcanzar la máxima colaboración e implicación de  las familias en  nuestro Proyecto Educativo, potenciando la formación de los padres para  que asuman  con ilusión su responsabilidad como  primeros educadores de sus hijos, acrecentando día a día su sentido de pertenencia a la familia  de la Pureza.
  • Mantener un equipo humano que desarrolle al máximo sus competencias, innovador, motivador, capaz de trabajar en equipo, en  continua adaptación al cambio, que se identifique y comparta la misión de Pureza de María.
  • Ser percibidos como Comunidad Educativa cristiana que sea referente de calidad educativa en el entorno y agente de transformación positiva del mismo. Ofrecer a la sociedad ciudadanos comprometidos con los problemas sociales del momento, con los nuevos retos de  la Iglesia y con el cuidado del medio ambiente.
  • Llegar a alcanzar un sistema de gestión eficiente y de  mejora continua, que permita adecuar la infraestructura y los recursos del Centro a las necesidades y expectativas del momento.
4.VALORES: ¿Qué valores nos mueven?
Los valores son las cualidades que configuran nuestra identidad y nos orientan ante las decisiones, problemas o retos del futuro.
Estos valores que nacen del Evangelio:
  • Aportan orientación a la Comunidad Educativa de nuestros Centros.
  • Constituyen la infraestructura de nuestra cultura organizativa y son referente en nuestra forma de vivir, convivir y trabajar.
  • Encierran las claves para jerarquizar los criterios a seguir en la toma de decisiones.
  • Configuran los criterios para la selección del personal y para su formación continua.
Para el desarrollo de la Misión y la consecución de la Visión, resaltamos como motores de nuestra actuación los siguientes valores:
a) La prioridad por la persona, el respeto a sí mismo, a los demás y al medio ambiente, orientarán todas nuestras decisiones desde una visión cristiana del hombre y del mundo.
  • La defensa de la vida desde su inicio hasta su fin natural.
  • La convicción de que el valor de la persona reside en su ser y no en su tener o hacer.
  • La visión positiva del hombre y del acontecer humano motivando la esperanza, la gratitud y la alegría.
  • La sensibilidad y la capacidad de admiración ante la creación, que lleve a la conservación y mejora del medio ambiente.
  • El valor de la diversidad como fuente de creatividad y de enriquecimiento mútuo.
b) La responsabilidad, el trabajo bien hecho y la voluntad de superación distinguirán nuestras actuaciones.
  • El afán de superación y el espíritu emprendedor entendidos como búsqueda del máximo desarrollo personal para ponerlo al servicio de los demás.
  • El entender el trabajo como fuente de realización personal y aportación a la sociedad.
  • El compromiso por la mejora continua, aunando esfuerzos hacia metas comunes y claras.
c) La justicia,  la preferencia por los  más  necesitados y débiles, el  amor como servicio  serán nuestra preocupación constante.
  • El sentido de la justicia, que lleva a abrir caminos de solidaridad y fraternidad.
  • El respeto a la identidad, la cultura, la historia, la religión y, sobre todo, los sufrimientos y las necesidades ajenas, con la conciencia de que todos somos verdaderamente responsables de todos.
  • La atención a las nuevas pobrezas de nuestro mundo.
d) La comunicación, el trabajo  en equipo y la colaboración serán premisa en todas nuestras actividades.
  • La paz, la convivencia, la comunicación entre los hombres y los pueblos, con un espíritu abierto, respetuoso, flexible, ajeno a toda forma de violencia.
  • El desarrollo de  las habilidades sociales, la flexibilidad, la capacidad de perdonar y de rectificar, de ceder, salir de uno mismo y aprender de los demás.
e) La coherencia con los valores  del Evangelio desde la fe, la libertad  y el espíritu crítico animará nuestra labor educativa.
  • El conocimiento y la aceptación de la Buena Noticia de Jesucristo, que nos impulse a comunicarla a los demás, a través del testimonio personal y de comunión fraterna.
  • La búsqueda de la verdad sincera y permanente a través de una crítica constructiva, equilibrada y serena..
  • La libertad personal y el respeto a la libertad de los demás.
  • La aceptación de las dificultades, desde las actitudes de Jesús, como camino  de crecimiento y de Vida.
5. ¿CÓMO EDUCAMOS?
Educamos con un estilo propio: el de Alberta Giménez, que integró la pedagogía y la pastoral en un modelo de educación que hoy nos caracteriza.
a) Cultivo de la interioridad.
b) Pedagogía del corazón.
c) Atención individualizada.
d) Espíritu  de familia.
e) Pedagogía preventiva.
f) Pedagogía activa.
g) Metodología abierta y flexible.